“El Estado en su casa, la Iglesia en la suya”

| 10 abril, 2018 | Reply

Comunicado del Gran Oriente de Francia

Estas palabras, pronunciadas por Víctor Hugo el 14 de enero de 1850 en la Cámara de Diputados, apelan a que la separación de las iglesias y el Estado es la condición irrefutable de la libertad absoluta de conciencia, clave de la laicidad republicana francesa, principio constitucional de nuestra República.

En sus dos primeros artículos, la ley de 9 de diciembre de 1905 funda, estructura y determina la organización laica de la República.

Participando en la Conferencia Nacional de Obispos de Francia, y declarando querer « establecer el vínculo entre la Iglesia y el Estado », el Presidente de la República se exonera de la ley común en vigor. Franquear el respeto a la ley de Separación de 1905 y de la Constitución, facilita el retorno del clericalismo, es decir, de la influencia de lo religioso en la política.

El Gran Oriente de Francia subraya que comportándose así, el Presidente de la República reintroduce a las iglesias en el campo de la política en contradicción con el espíritu y con la letra de la idea laica de la República.

El retroceso de la laicidad republicana francesa, nacida de un proceso emancipador ejemplar que la distingue de otras formas de secularización, significará una visión anticuada y retrógrada de la sociedad, contraria a la filosofía de las Luces.

El Gran Oriente de Francia apela a la mayor vigilancia ante el riesgo de que se instale al más alto nivel del Estado un retorno a las antiguas prácticas de clericalismo y con ellas, el cuestionamiento de la igualdad republicana y la emergencia de comunitarismos que rompen el pacto republicano nacional. La igualdad de derechos de todos los ciudadanos, cualesquiera sean su origen o su religión es un principio fundamental de la República, una e indivisible, laica, democrática y social.

En estos tiempos de cambio y de inquietud, toda brecha en la ley de Separación de las Iglesias y el Estado contribuye a la destrucción del edificio laico republicano, tanto más cuanto ésta se produce al mál alto nivel del Estado.

De cara a los nuevos peligros a los que debe enfrentarse nuestra República, la laicidad republicana es el cemento de nuestra sociedad, y es también el baluarte contra los totalitarismos y los obscurantismos.

En consecuencia, midiendo el alcance de esta grave desviación del principio republicano de la laicidad, el Gran Oriente de Francia demanda solemnemente y con la mayor firmeza al Presidente de la República volverse atrás sin ambigüedad en esta reintroducción inaceptable del clericalismo en la República, y de hacer suya la frase de Víctor Hugo, “ El Estado en su casa, la Iglesia en la suya”.

 

10 de abril de 2018

Category: Derechos civiles, Laicismo

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