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Masonería Siglo XXI por el Gran Maestro del GODF

| 21 octubre, 2019 | Reply

Con motivo de los actos de Málaga 2019, organizado por las logias españolas del Gran Oriente de Francia, el Gran Maestro Jean-Philippe Hubsch dictó la siguiente conferencia:

Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, Jean-Philippe Hubsch

El Gran Oriente de Francia, una obediencia masónica del siglo XXI

No se puede hablar de masonería sin emprender primero un viaje a través de la historia.

Es difícil rastrear los orígenes de la masonería, ya que proviene de varias sociedades iniciáticas, incluida la de los constructores de catedrales.

En aquel entonces, ya existía el espíritu de la masonería, es decir, una sociedad de hombres que trabajaban en obras complejas, con sus propias herramientas y mantenían relaciones codificadas entre sí, siendo los primeros grados los de compañero.

Posteriormente, en la época conocida como la Ilustración, se formaron las primeras Logias, principalmente en Inglaterra y en Escocia, y finalmente, el 24 de junio de 1717, cuatro Logias Londinences se reunieron en una taberna llamada «La Oca y el Grill «, para crear la primera Gran Logia, la primera Obediencia Masónica.

A partir de 1725, los masones cruzaron el Canal de la Mancha  y se crearon las primeras Logias en Francia, bajo los auspicios de la Gran Logia de Inglaterra. Muy pronto, los francmasones franceses también quisieron elegir su propio Gran Maestro el duque de Antin en 1735.

En este período de prosperidad, los masones franceses querían afirmar rápidamente su independencia frente a sus Hermanos ingleses y, a partir de 1773, nace el Gran Oriente de Francia, Obediencia con un sistema democrático y un sistema interno de separación de poderes Legislativo y Ejecutivo.

Todo esto puede parecer trivial hoy en día, pero conviene recordar que esto ocurrió  en 1773, es decir en pleno régimen monárquico. Es cierto que la masonería de la época estaba compuesta por muchos nobles, pero también estaba abierta al clero y a la burguesía.

En las Logias, se encontraban y trabajaban juntos, fuera de todos los dogmas religiosos y estatales.

Las logias de aquella época eran laboratorios de ideas en las que  se experimenta un funcionamiento democrático que la sociedad exterior desconocía.

Luego llegó la revolución. En 1789, de los aproximadamente 1000 representantes de los Estados Generales, más de 200 eran masones.

La masonería no organizó la Revolución Francesa, pero la inspiró. Sobre todo, desempeñó un papel clave en la redacción de la Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano.

Si damos un salto en el tiempo, llegamos en el año 1830. Congregados detrás del Hermano Lafayette, muchos masones participan en las barricadas de los Tres Días Gloriosos contra Carlos X. En 1848, los masones se involucran en los días revolucionarios y participan en la creación de la IIª República. Entre ellos está el Hermano Victor Schœlcher, que obtendrá la abolición de la esclavitud el 27 de abril de 1848. 1877 es una fecha importante para el Gran Oriente de Francia porque su Convento (Asamblea General Anual) decide la abolición de la obligación de creer en Dios y en la inmortalidad del alma.

El Gran Oriente de Francia se vuelve laico y crea una segunda vía en la masonería, que desde entonces se llama masonería liberal, humanista y adogmática. Este es el comienzo de nuestro compromiso para defender la absoluta libertad de conciencia. Luego entramos en la edad de oro de la masonería en aquella tercera República de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Los masones son numerosos en los órganos rectores del país e inspiran muchas leyes fundacionales de nuestro régimen democrático y social: libertad de reunión (1881), educación primaria obligatoria (1882), creación de sindicatos (1884), creación de fondos de pensiones (1886), limitación de horas de trabajo para mujeres y niños (1892), Código del Trabajo (1896), Ley de Asociaciones (1901), Ley de Separación de Iglesias y Estado (1905).

Este próspero período de la masonería acaba mal, ya que en 1940 el gobierno de Vichy prohíbe la masonería. Desde entonces, muchos masones se unen a la resistencia, pero muchos son deportados y asesinados.

En el año 1943 en Argel, el General de Gaulle y el Gobierno Provisional de la República Francesa anulan las leyes antimasónicas del régimen de Vichy, pero el daño ya esta hecho y la masonería francesa paga un alto precio por la guerra.

Harán falta más de 30 años después de la Liberación para volver al mismo volumen de Hermanos que antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Pero los masones reanudan su labor. Dan origen a la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, son muy activos en los trabajos de la ley Neuwirth sobre anticoncepción en 1967, los de la ley Veil sobre el aborto en 1974 y la primera ley importante de bioética en 2004.

Para resumir esta introducción histórica, diría que los masones han luchado durante casi tres siglos para:

  • El establecimiento y consolidación de la República;
  • La abolición de la esclavitud ;
  • Las luchas sociales, con Arthur Groussier, quien redactó el Código Laboral, y Léon Bourgeois, pionero de las leyes de protección social;
  • La separación de las iglesias y el estado, para imponer el régimen francés de laicismo.

Pero la historia no es un fin en sí misma. Le da a los masones fuertes raíces, que no serían nada sin un conjunto de grandes valores.

Cuando aparece la masonería, Francia e Inglaterra viven bajo regímenes monárquicos, en los que las religiones tienen un peso considerable, pero donde existen, especialmente en Inglaterra, terribles rivalidades entre católicos y protestantes.

Lo que permitirá el desarrollo y el interés de la masonería es que ya no coloca al Rey ni a Dios en el centro de preocupación. Inspirada en las ideas de la Ilustración, la masonería coloca al ser humano en el centro de todo, afirmando su dignidad y libertad a través de la adquisición del conocimiento.

Es una verdadera revolución de ideas para la época, en la que la voluntad divina debía imponerse a los pueblos. Con la Ilustración, el humanismo se convierte en una lucha política, para liberar a los seres humanos pero también a la sociedad.

A partir de entonces, los masones no dejarán de luchar para defender los regímenes democráticos igualitarios, basados en individuos libres e iguales en derechos. Este deseo de emancipación de los hombres por la conciencia y el conocimiento se resume bien en esta frase de Emmanuel Kant «Sapere Aude«, que se puede traducir por «¡Atrévete a pensar por ti mismo

La llamada Masonería liberal y adogmática, de la cual el Gran Oriente de Francia es la principal Obediencia en el mundo, está comprometida a defender los valores de la República que son «Libertad, Igualdad, Fraternidad», pero también Secularidad y Solidaridad.

Los masones luchan por una República humanista y universalista, es decir, un régimen igualitario que pueda ejercerse para todos los pueblos, en toda la superficie de la tierra. En cualquier caso, ¡esa es nuestra utopía!

Ahora que he recordado la historia así como nuestros principales valores, hagámonos una pregunta: ¿qué significa hoy en día ser Masón?

Debemos regresar un momento a los orígenes del movimiento: la masonería es ante todo una sociedad iniciática. Nuestros textos fundamentales dicen que la masonería debe mejorar tanto al hombre como a la sociedad. ¿Qué significa esto?

Primero acabemos con una de las críticas habituales que se nos hace: la masonería no es una secta. Primero, porque no es una creencia, ya que, por el contrario, todas las creencias son admitidas en la Masonería, ¡incluso la de no creer! El masón del Gran Oriente de Francia es laico, es decir, considera que las concepciones religiosas  son del ámbito privado. Por lo tanto, no hay proselitismo religioso en la Logia, como no debería haberlo en el funcionamiento de nuestras instituciones.

Y luego, a diferencia de una secta, donde la puerta principal está abierta de par en par y la puerta de salida casi inexistente, en la masonería la puerta principal está ligeramente entreabierta, porque somos muy cautelosos acerca  de nuestro reclutamiento, sea con nuestras Logias, sea con los profanos que desean unirse a nosotros, afín de estar seguros de sus motivaciones y no decepcionarlos. Por el contrario, la puerta de salida está abierta de par en par y solo hace falta un simple correo de renuncia para salir de ella.

La masonería no es una secta, ni tampoco es una especie de dogma laico. El espíritu masónico se encuentra en esta oración de Antoine de Saint-Exupéry, que no era masón «si no piensas como yo hermano, lejos de ofenderme me enriqueces».

El enfoque iniciático que se practica en la Logia tiene como principal objetivo  la mejora personal de la evolución intelectual de nuestros miembros.

Y cuando el hombre se abre a los demás, se vuelve mejor, y puede comenzar a contribuir a la mejora de la sociedad.

El masón de hoy es un hombre o una mujer que, en un momento dado, quiere darle un significado diferente a su vida. Uno no puede ser un masón si no ama a los demás, si no es altruista, si no trata de mejorar la sociedad en la que vive. El masón no responde a un perfil típico. Puede tener 30 años como 80 años, puede ser empleado, artesano, funcionario o empresario.

Puede tener varias simpatías políticas, ya que sus ideas corresponden a los valores del Gran Oriente de Francia. El masón puede ser urbano o rural, ya que nuestras 1.361 Logias están repartidas por todo el territorio, en grandes aglomeraciones o en ciudades medianas, en territorios de ultramar o en el extranjero.

Pero quienquiera que sea, el masón es sobre todo un hombre comprometido. Entonces, ¿cuál es el compromiso masónico? Esta es una gran pregunta, tan importante para nosotros que fue nuestro principal tema de reflexión prospectiva interna el año pasado.

¿Por qué uno es masón? ¿Para qué sirve la masonería?

Ya he respondido parcialmente a esta pregunta al recordar que nuestros textos especifican que la masonería debe mejorar tanto al hombre como a la sociedad. La mejora del hombre es lo que intentamos hacer en nuestras Logias, a través de nuestro enfoque de iniciación basado en el estudio de los símbolos, que ponen a cada Masón frente a él.

En los templos masónicos, no hay misas negras ni prácticas de culto satanista, ¡no! Solo trabajamos y reflexionamos sobre los grandes problemas de nuestra sociedad, como la pobreza, la exclusión, pero también los problemas de migración, la degradación climática o los temas de bioética como la Procreación Médicamente Asistida, o el final de la vida.

A través de estos debates, a veces enardecidos, no tratamos de convencer a los demás, sino simplemente reflexionamos con ellos, confrontando otras ideas, volviendo a aprender a escuchar a los demás y especialmente a salir de posturas fijas para admitir a veces que no estamos en posesión de la verdad.

Junto con este compromiso en la Logia, muchos masones aplican estos grandes principios, defendiendo estos valores en la vida cotidiana, a través de un compromiso asociativo, sindical o político. La masonería no es un lobby que busca influir en los organismos intermedios.

Por el contrario, se abstiene de cualquier interferencia directa en el funcionamiento de nuestras instituciones. Para corroborar esta afirmación, enumeraré los principales comunicados que el Gran Oriente de Francia ha enviado en un año desde principios de septiembre de 2018:

  • un comunicado sobre Petain, para recordarle al Presidente de la República que hay cicatrices de la historia que no deberían revivirse.
  • Un comunicado sobre la COP 24 para recordar los principales problemas de nuestro planeta.
  • Una comunicado sobre los chalecos amarillos en el que llamé al gobierno para lanzar un debate político sobre la pobreza y precariedad en Francia.
  • Varios comunicados sobre la defensa de la ley del 9 de diciembre de 1905 que el gobierno quiere cambiar. Esta ley permite desde hace 113 años que podamos convivir sin guerra de religiones y sin proselitismo religioso en la esfera pública;

Además de todo esto, el Gran Maestro fue recibido por el Presidente de la República y algunos ministros para intercambiar y defender nuestros valores y fuimos consultados por la Asamblea Nacional referente al estudio de la nueva ley de bioética.


Este es, con la máxima transparencia, el nivel de influencia del Gran Oriente de Francia en la sociedad actual. Estamos lejos de la 3ª República, durante la cual se  preparaban leyes en nuestras logias. Pero afortunadamente, todo esto ha cambiado. Lo que era normal hace 100 años se consideraría con razón como una intrusión democrática inaceptable en nuestra sociedad del siglo XXI.

Pero volvamos a la actividad que realizamos dentro de nuestra Obediencia, para comprender lo que representa el Gran Oriente de Francia en el siglo XXI.

En nuestras 1 361 Logias, los temas de los trabajos son libres. Cada Logia es libre de organizar su trabajo y elegir los temas de sus planchas. Por lo tanto, algunas optan por trabajar sobre el ritual o sobre la historia, mientras que otras están más apegadas a los temas de la sociedad o de la actualidad.

Dado que el Gran Oriente de Francia es una Federación de Logias, le corresponde trazar las grandes líneas de la política obediencial y proponer los temas de reflexión de las Logias sabiendo que son libres de seguirlos o no.

Para este nuevo año masónico, que acaba de comenzar a principios de septiembre y finalizará en junio, los masones reflexionarán sobre los temas de la bioética, para lo cual fuimos consultados por la Asamblea Nacional a fines de agosto. Trabajarán sobre el desarrollo sostenible, para preparar un gran simposio público que tendrá lugar durante la primavera de 2020.

Continuarán reflexionando sobre cuestiones europeas, y en particular sobre la ciudadanía europea, pero también para desarrollar nuestras instituciones europeas que están esencialmente orientadas hacia la economía y  las finanzas, para darles un carácter humanista y social.

Los masones del Gran Oriente de Francia también continuarán sus reflexiones sobre los fenómenos migratorios, ya sean de origen político, económico o climático, para trabajar en la creación de un pasaporte Nansen del siglo XXI, para permitir que las poblaciones migrantes puedan moverse y ser recibidas con dignidad.

También trabajaremos sobre el tema digital y, más concretamente, sobre la inteligencia artificial, la robótica o el transhumanismo.

Sin rechazar el progreso, creemos que es esencial controlarlo y acompañarlo de una ética humanista, de lo contrario se pueden prever las peores derivaciones.

Finalmente, a principios de 2020, organizaremos un viaje conmemorativo a Auschwitz. Frente al retorno del antisemitismo, del antimasonismo y de todas las formas de racismo, pensé que era importante para nosotros los masones del Gran Oriente de Francia ir a estos lugares donde el sufrimiento de nuestros antepasados todavía es palpable, con el fin de recogernos, para recordar el pasado, para nunca olvidarlo.

A nivel nacional, como se mencionó anteriormente, la defensa de la Laicidad sigue siendo nuestro primer combate. Sea por oponerse a un proyecto legislativo de reforma basado en la necesidad de reorganizar el Islam de Francia, sea por solicitar la constitucionalización de los dos primeros artículos de la ley del 9 de diciembre de 1905, o sea  por seguir exigiendo la aplicación de dicha ley en todo el territorio de la República, lo que significa la abrogación del Concordato  de Alsacia-Mosela y la derogación de estatutos específicos en los territorios de ultramar tales como Guyana o Mayotte, o sea también en el campo judicial para tratar de contrarrestar las jurisprudencias derogatorias del Consejo de Estado con respecto a las comunidades que financian asociaciones culturales, o bien del lado de las empresas para apoyar a quienes rechazan los signos ostentosos de religión en el mundo laboral.

Este es concretamente el compromiso de los masones respecto a la defensa del Laicismo.

Concluiré con un último punto muy importante para los masones, que es la solidaridad.

La practicamos dentro y fuera de nuestros Templos. Dentro, tenemos una instancia de solidaridad masónica que sirve para ayudar a nuestros miembros en dificultades, y también a sus huérfanos en caso de muerte prematura de uno de nosotros.

Desgraciadamente, dicha instancia de solidaridad tiene cada vez más casos por resolver, porque los masones son como todos los franceses: sufren y muchos no llegan a finales de mes.

Además de esta solidaridad interna, los masones han creado una Fundación, la Fundación del Gran Oriente de Francia, cuyo objetivo es apoyar ciertos proyectos asociativos.

Por lo tanto, en 2019, nuestra Fundación dedicó una gran parte de sus recursos a ayudar a asociaciones que ayudan a los migrantes, así como a asociaciones que se ocupan de menores no acompañados.

Este compromiso solidario es esencial para los masones, ya que tiene como objetivo poner en práctica nuestros ideales, sirviendo a los más necesitados.

Finalmente, quiero enfatizar el hecho de que en la era de Internet y las redes sociales, la masonería continúa atrayendo a más y más hombres y mujeres que buscan sinceridad y escuchar, en un mundo en el que le enviamos un SMS al vecino en lugar de llamar a su puerta.

Porque, más allá del lado intelectual de la masonería, existe también, y sobre todo, la fraternidad, que solo se vive en la Logia, algo difícil de explicar, porque debe ser vivida. Esta fraternidad es el cemento de la masonería, que une a tantos hombres y a tantas mujeres diferentes, y que con pocas palabras, se reconocen aún que no se conozcan.

Espero haber aportado un poco de luz sobre lo que es la masonería y especialmente el Gran Oriente de Francia hoy en día.

Les agradezco su atención.

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Category: Masonería, Progreso, Sin categoría

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